Vacaciones 1a p.

De la lectura de Daniil Jarms, de la previa compañía de un amigo, surge esta seguidilla de textos breves y algo absurdos de la que comparto, no sabría bien con quién, esta primera parte.

El libro de Jarms lo recomiendo, se llama el cuaderno azul y otros relatos.

1 # Tanto no me importa

Olivia sufre una fijación extraña con los baldes plásticos. En un grado inferior y tal vez, unido a esto, también sufre de una obsesión con el personal doméstico.

Es natural que el balde plástico y el personal doméstico se atraigan dando como resultado un cóctel que el animal bebe a diario.

Todavía duermo cuando el personal llega y los elementos se combinan. Olivia abandona la cama y su llanto me despierta desde el otro extremo de la casa. Yo no puedo explicarlo.

Salto de la cama y, con la vista nublada en el piso, camino por el pasillo hasta encontrarla presa de un estado mixturado de angustia y goce. Eso sí lo registro.

Acto seguido saludo al personal, pateo a la perra hasta echarla de la casa y regreso a la cama tarareando la primera canción del día.

2 # Expectativas

La analista me sugirió que meditara sobre mis expectativas respecto a una pareja. Cosa que, mérito profesional al margen, nunca había enfrentado con detenimiento sino de manera incidental.

Me senté con una cerveza y lo hice.

Tras tres litros temperatura ambiente mis expectativas fueron las siguientes (el orden no interesa):

  • Que coma con la boca cerrada, pero que sepa abrirla si se está  ahogando.
  • Que sea lo más femenina posible, pero que abandone eso de ser necesario.
  • Que piense en los pobres, pero que deje de pensarlos si no tenemos para la propina.
  • Que me marque las faltas que yo considere razonables, pero que me permita faltar de vez en cuando.
  • Que aleatoria y deliberadamente me maltrate, así yo tengo con qué defender mis maltratos.
  • Que sea divertida. Por esto léase: que toda su ética recaiga en el punto cuarto. Para el caso el orden sí importa.

Me levanté tambaleando de la mesa. Llamé a mi novia a los gritos. Le pedí que me leyera mis apuntes y lo hizo sin oponer resistencia.

Conmovidos por cada incumplimiento, acordamos que era pertinente formar urgente una familia o mejor, separarnos.

3# Amigues

A mi mejor amiga empecé a tenerle miedo. Descubrí que era una bruja y que, cada vez que intento otra historia aparece sobrevolando. Yo dejo la historia en la mesa de luz y corro tras la estela de purpurina amarga. En unos segundos me transformo en una niña con el rostro atorado de brillante.

Regreso a la cama y la historia ya no reposa sobre la mesa de luz, ni tampoco nadie me sobrevuela. Me quedo dormido y al despertar, mi amiga la bruja, duerme conmigo. Me regaña con razón; la cama es suya y está repleta de purpurina.

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